Fanfiction

Capitulo 9

Aome estaba tirada en el suelo, ya que mientras Yue trataba de hechizarla, Inuyasha salió de entre unos arbustos para sorprenderlo. Yue al verse descubierto intento contraatacar, pero como había estado controlando a Aome, había perdido gran parte de sus poderes, siendo muy sencillo para Inuyasha ganarle. Yue le advirtió a Inuyasha que cualquier movimiento brusco causaría que Aome perdiera la memoria para siempre. Inuyasha se asustó mucho, pero al escuchar decir su nombre de los gélidos labios de Aome, sintió como su alma regresaba a su cuerpo.

- Inuyasha…-dijo Aome al mismo tiempo que trataba de abrazarlo…
- Aome, ¿¿¿estás bien…???-dijo Inuyasha mientras besaba a su amiga en la cabeza y la abrazaba- ¿me recuerdas?…
- Pensé que nunca más te volvería ver…

Aprovechándose de esta distracción, Yue intentó huir, pero estaba muy lastimado por la intensa pelea que acababan de tener hace unos momentos. Inuyasha al percatarse, brinco hasta donde estaba y desenfundo su espada colocándola en el cuello de Yue.

- Si das un solo movimiento en falso, mi espada te atravesará por completo...- gritó Inuyasha

Aome se levantó y tambaleándose llegó hasta donde estaban ellos. Le pidió a Inuyasha que no hiciera nada de lo que después pudiera arrepentirse...

- ¿¿¿Pero que dices???, ¡¡¡estas loca!!!, él trató de hacernos daño…- intercedió Inuyasha
- No es verdad, él solo trataba de proteger a la humanidad, y a sus seres queridos…
- Eso no es verdad… ese es otro de sus trucos…
- Inuyasha por favor, confía en mi…¿alguna vez te he fallado?...- susurro Aome...

Inuyasha retiró la espada y la guardo en su funda. Se sentó ahí cerca, sin dejar de refunfuñar.

- Inuyasha, quiero que veas a Yue a los ojos…- dijo la muy lastimada Aome..

Yue se sorprendió mucho al oír estas palabras, pues ella solo conocía a Yukito, y nadie le había comentado sobre su otra identidad...

Inuyasha vio fijamente a Yue, y por unos momentos su rostro se le hizo conocido, pero no sabía de dónde…

- Dime… su rostro ya lo habías visto antes ¿verdad?...-preguntó Aome
- Si…pero no sé dónde…
- Eso es por que tú también fuiste sometido al mismo hechizo que yo, pero no corriste mi misma suerte, y logrando su cometido contigo…
- Eso cómo es posible…primero tendría que tener como unos...bueno..muchos años, y se ve demasiado joven para eso…- comentó Inuyasha
- No te confíes de su apariencia, él tiene más de quinientos años…
- Queeeeeeeeeeé?...eso no es posible…
- Así es…tú, él y Kikio se conocieron antes de que sucediera aquel incidente…
- Eso explicaría la razón por la que tú y él se conocen…
- A que te refieres…-dijo Yue casi susurrando-…eso no es posible…ustedes no pueden ser los legendarios Inuyasha y Kikio…
- te equivocas, él es Inuyasha, y yo…bueno, yo no soy Kikio, pero soy su reencarnación, o al menos es lo que me han dicho…
- pero Inuyasha y Kikio murieron al mismo tiempo, se mataron mutuamente…
- no es así…. Kikio no mató a Inuyasha, ella solo lo hechizo para que durmiera…

Inuyasha al oír este comentario se sintió muy incómodo y volteó el rostro para denotar su inconformidad.

- Cuando desperté hace unos momentos, no solo pude recordar aquello que me acababas de pedir que olvidara, sino también aquello que olvide hace cincuenta años…por fin recordé el motivo por el que Yukito me hacia sentir bien…y ese eras tú…Tú le dijiste a Kikio que olvidará todas aquellas barreras que les impedían estar juntos y que se arriesgaran…por esa razón Kikio te tomó gran apreció, y guardó ese recuerdo en su corazón a pesar de que tú le pediste que te olvidara.- dijo Aome quien ya se encontraba sentada en el piso, tratando de curarse y curarlo a él, mientras que Inuyasha al oír esas últimas palabras se sintió culpable por lo que había querido hacerle hace unos segundos atrás. -Lo que aun no sé es cómo se conocieron.
- De eso ya hace tantos años…¡¡¡¡ahhh!!!!...-dijo Yue mientras trataba de sentarse, pero no lo logró, el dolor era muy intenso, y se desmayo. Cuando despertó miró a su alrededor y pudo percatarse de que estaba rodeado de sus amigos.
- Dónde estoy?...y Kikio e Inuyasha…¡¡¡aaahhh!!!-dijo antes de sentir la gran herida que acababa de ser curada- ¿cómo llegue hasta aquí?
- No lo sabemos, anoche oímos que alguien tocó la puerta, y cuando salimos, te encontramos afuera muy mal herido. Entonces te trajimos al hospital, y hemos estado aquí desde entonces…-dijo Sakura al mismo tiempo que le sonreía nos da mucho gusto tenerte de vuelta con nosotros…
- Vaya hasta que por fin despertó… pensamos que tendríamos que usar a Espejo por siempre en tú trabajo para evitar que te despidieran…ya era hora…le avisaré a los demás que ya despertaste…-dijo Meilin al mismo tiempo que terminaba de arreglar unas flores que le había mandado Touya. Al terminar, salió de la habitación para avisarle a los demás…- menos mal…nos tenías muy preocupados…
- Ahora que ya se fue, puedes decirme qué pasó…-dijo Sakura al mismo tiempo que acercaba una silla hasta dónde estaba Yukito.
- Será mejor que te diga la verdad, ya que tarde o temprano te vas a enterar…te pasaré a mi otra identidad…-en ese momento Yukito pasó a ser Yue…-…la verdad es que Kero y yo, estuvimos trabajando en secreto…
- A qué te refieres con eso…
- Recuerdas cuando tuviste aquella pelea con la ardilla malévola…
- Sí, pero eso qué tiene que ver…
- Durante la conmoción por lo que le había sucedido a Li, Kerveros se percató de la presencia de…
- ¿De quién?…
- De…
- Hola…cómo amaneció nuestro enfermo…espero que ya mejor…-dijo Tomoyo, cuando entraba en la habitación junto con Li y Kero…
- Sakura…puedo pedirte un gran favor…-dijo Yue..
- Sí claro…
- Podrías ir a buscar a Aome y a su amigo, será mejor que todos escuchen esto de una buena vez por todas…
- Qué esta sucediendo aquí…pero no es posible que ellos te vean en tú forma verdadera…-dijo Li…
- Crees que ya es tiempo de que sepan la verdad…-dijo Kero cuando salía de la bolsa de Tomoyo y se acercaba a la cama donde se encontraba Yue…
- Después de lo que sucedió anoche…me he dado cuenta de que las cosas están peor de lo que imaginábamos…
- Muy bien, iré enseguida…-dijo Sakura…

Después de un rato en el automóvil último modelo, marca peugot color rojo carmesí, descapotable de Li, Sakura llegó hasta donde estaba la casa de Aome.

Bajo inmediatamente del auto y llegó hasta la puerta del frente y tocó. A los pocos minutos, se escucho de adentro una voz cálida y dulce que le pedía que aguardara un segundo, y enseguida la atenderían. Cuando se abrió la puerta, se encontró con una mujer con una gran sonrisa que le dijo:

- Vienes a ver a mi hija Aome…
- Si claro, pero cómo lo supo…
- Es que desde la mañana, no han dejado de llamar sus amigos…pues están muy preocupados por su salud…
- Pero a qué se refiere…qué le ha sucedido…
- Parece ser que anoche la asaltaron y resulto muy mal herida, por suerte estaba ahí Inuyasha para ayudarla…
- No lo sabía…pero me gustaría verla…
- Muy bien sígueme…

Mientras la mamá de Aome la dirigía hasta su habitación, Sakura inspecciono la casa, y se percató de que había un sin número de fotografías de Aome, su hermano, su mamá y su abuelo. Sakura no pudo evitar el sentirse nostálgica y triste, pues ella no tenía ni una sola foto con su madre, en cambio tenía un sin fin de fotos al lado de su padre y su hermano a los cuales amaba mucho, pero aun así el lugar de una madre no puede ser sustituido por nada del mundo.

Cuando llegaron hasta la habitación de Aome, su madre cerró la puerta para darles un poco de privacidad.

- Te estábamos esperando…-dijo Inuyasha mientras entraba por la ventana, después de haber ido a ver a sus amigos del pasado.
- Pero…es que ustedes sabían que vendría…
- Sí…
- Alguien podría explicarme qué es lo que está sucediendo, pues no entiendo nada…
- Será mejor que vayamos hasta donde están Yue y Kerveros, para que te lo puedan explicar mejor…-dijo Aome, quien se estaba vistiendo para poder salir de ahí lo más pronto posible…

Inuyasha al ver esto, no pudo evitar el sonrojarse y voltearse, para evitar ver la semidesnudez de su amiga, quien siempre se molestaba por cosas como esa.

- Pero cómo es posible, qué acaso tú los conoces…
- Ya estoy lista…vamonos…
- Sí…

Todos subieron al auto y salieron lo más pronto posible, pues Sakura estaba impaciente por escuchar aquella historia.

- Podrían dejar de estarse murmurando cosas ustedes dos…en verdad es muy incómodo para nosotros…- les dijo Meilin a Yue y a Kero…
- Lo sentimos…pero ya es hora… están aquí…
- Pero cómo lo sabes…-pregunto Tomoyo…
- Es simple, por su presencia…-dijo Li, quien hacia rato aparentaba estar dormido, pero en realidad estaba escuchando la conversación entre Yue y Kero…
- Será mejor que saque mi cámara, y filmar todo lo que está a punto de suceder…-dijo Tomoyo. Al mismo tiempo, se escucharon unos pasos cerca de la puerta, y a los pocos segundos, alguien tocó…
- Adelante…-dijo Yue
- Ya estamos aquí…ahora sí, alguien podría explicarme todo esto tan disparatado-dijo Sakura mientras se sentaba en las piernas de Li. Tomoyo se levantó de su asiento para dejar que se sentara Aome, quien también estaba herida.
- Muy bien…creo que ustedes y yo dejamos algo pendiente anoche, que merece respuesta. Todo comenzó cuando tuvimos aquella batalla con la ardilla malévola. Kero y yo percatamos una presencia muy poderosa, casi tan poderosa como la del Mago Clow. A pesar de que la presencia no denotaba peligro, se parecía mucho a la que tenía aquel monstruo tan malévolo. A los pocos días de ese hecho, Yukito volvió a percibir aquella presencia tan poderosa en el restaurante donde trabajaba. La persona de donde provenía aquella presencia era…Aome…
- Pero…cómo es eso posible, si se ve bien desnutrida…-dijo Meilin…
- Quieres dejar de interrumpir…-dijo Kero…
- Esta bien, ya me callo…
- Pero ya cállate…
- Ya me calle…además ¿que les pasa?, ni quien quiera oír la historia de esta mosquita muerta…
- ¡¡¡¡¡¡Ya cállate!!!!!!-dijeron todos al unísono…
- Como iba diciendo… Yukito trató de acercarse a ella, lo cual no fue nada difícil. Crearon una gran amistad entre ellos, pero esto solo fue para poder investigarla de cerca. Poco tiempo después Kero y yo le quitamos los fragmentos de lo que hoy se conoce como la perla Shikon…
- Y qué es eso…-pregunto Sakura muy intrigada
- La perla Shikon es una piedra muy conocida entre los seres más poderosos y antiguos del mundo. Fue creada por una sacerdotisa que creía en los ideales de paz y tranquilidad. En aquella época había un gran caos en el mundo, debido a los múltiples espíritus y monstruos que allí vivían. Ella murió debido a sus ideales, en una batalla entre el bien y el mal. Eran miles contra ella sola. Pero aun así, logro ganar a costa de su vida. Durante la pelea, logró despedir todo su poder, expulsando sus 4 almas del cuerpo formando con ello lo que hoy conocemos como la perla de Shikon. El pueblo al que pertenecía esta sacerdotisa se encargo de cuidar la perla durante muchos años. Pasó de generación en generación a las personas más poderosas y de alma pura, capaz de mantenerla purificada. Así llegó hasta las manos de una sacerdotisa conocida con el nombre de Kikio. Quienes ustedes ven aquí, no solo es una chica común y corriente, ella fue la sacerdotisa que hace cincuenta años fue cremada junto con la perla después de tener una batalla con el amor de su vida, para proteger la perla…
- Pero cómo es esto posible…si ella murió hace ya tiempo, cómo es posible que este aquí parada junto a nosotros…eso quiere decir que es un fantasma…-dijo Tomoyo…
- Quéeeeeee…un fantasma no puede ser…Li, protégeme, no dejes que me haga daño- dijo Sakura al mismo tiempo que ahorcaba a su novio
- No te preocupes, ella no es ningún fantasma, en realidad, ella es la reencarnación de aquella sacerdotisa…
- Creo que esa parte de la historia ya la conozco muy bien, quieres pasar a la parte en que nos explicas la manera en que nos conociste a mí y a Kikio…- dijo Inuyasha quien se encontraba, muy molesto. Esto le sucedía cada vez que alguien le recordaba su tragedia…
- Muy bien…hace más de quinientos años, que el mago Clow había oído hablar de aquella extraordinaria perla. Se dice que quien la posea, tendrá poderes inigualables…y será capaz incluso de gobernar a todos los seres existentes en la tierra… durante años, Kerveros y yo nos dedicamos a buscarla por todo el mundo, hasta que un día llegamos hasta esta antigua región del mundo, olvidada por todos, en donde existía un gran caos. Ahí nos encontramos con uno de los más terribles enemigos de nuestro amo. Tuvimos una pelea que duro cien años, no había diferencias entre nosotros y los otros. Hasta que un día sucedió algo que lo cambió todo…
- Y qué fue eso…-pregunto Aome…
- Fuiste tú…o más bien Kikio…yo fui atacado por mi oponente y fui lanzado varios metros hacia el suelo. Caí cerca de la entrada de una puerta. Me encontraba muy mal herido, y cansado por el tiempo que había durado la batalla. De la nada salió una mujer, que se interpuso entre mi cuerpo y Kurozawa, quien estaba a punto de darme el golpe de gracia. Ella sacó una flecha y le disparó. Al instante Kurozawa murió. Sus acompañantes se dirigieron rápidamente hasta donde estábamos, hicieron todo tipo de ataques para herirla, pero ella ni siquiera se movió de donde estaba, era como si hubiera un campo de fuerza. Ella sacó más de sus flechas, matando a cada uno de mis oponentes. Yo caí desmayado y después que desperté, me encontré en una habitación a lado de Kerveros quien se encontraba comiendo un plato de tallarines. Poco a poco fue creciendo una gran amistad entre nosotros. El tiempo de nuestra partida se estaba acercando, pero un día, algo muy extraño pasó. Ella solía ser una chica muy amable, dulce, alegre, etc. Pero aquel día todo cambió…
- ¿A que te refieres?…-preguntó Inuyasha…
- La misión que le fue encomendada a Kikio se vio truncada por un inesperado visitante. Inuyasha aquí presente, intentó robar la perla, por azares del destino, él y Kikio se volvieron muy unidos, hasta el grado de que se enamoraron él uno del otro. Pero había una limitante entre su amor. Él es mitad demonio, y mitad humano…él era todo por lo que siempre había luchado en contra. Debido a esto siempre mantuvieron en secreto su mutuo amor. Un día vi lo que nunca me hubiese imaginado. Kikio llegó empapada, había caminado bajo la lluvia, y tenía los ojos llenos de lágrimas. Algo terrible había pasado, esto cambió su vida, y la siguió incluso hasta la muerte. En una ocasión, ella me comentó que ayudo a un mortal, al igual que me ayudo a mi con mis heridas. Pero aquel día, él le declaro su amor. Ella le agradeció por el gesto, pero le confeso que estaba enamorada de un híbrido. Ese ladrón llamado Honigumo, juró vengarse. Por lo que llamó a todos los demonios existentes en el mundo a habitar en su cuerpo. Muchos acudieron a su llamado, creando al demonio conocido como Naraku. Kikio se sentía muy triste y desconsolada, no sabía que hacer, pero ella no lo demostraba, le gustaba aparentar ser fuerte, para llevar a cabo su misión. En alguna ocasión ella me pidió un consejo, yo le dije que debía de dejar atrás sus prejuicios, y le hiciera caso a su corazón. Ella después de cierto tiempo decidió dejar salir a flote sus sentimientos. Pero un día, Naraku les tendió una trampa, cualquiera pensaría que no lograría su cometido, pero era tan poderoso, que así fue. Inuyasha y Kikio se tenían tanto amor, que fue muy sencillo caer en ella. Ambos se mataron mutuamente, o al menos eso era lo que yo creía. Pero en realidad quien murió fue Kikio, Inuyasha solo permaneció atrapado en un sueño que duró cincuenta años…
- Está historia que nos cuentas es sorprendente…-dijo Tomoyo, quien se encontraba con unos grandes ojos de compasión…-es una terrible tragedia al estilo de Romeo y Julieta…
- Hay algo que aun no me queda claro…¿que tiene que ver toda esta historia con la ardilla malévola?…-dijo Li…
- Eso es algo que yo puedo responder-dijo Kero- cuando Sakura venció a la ardilla, logre ver que algo salía del estomago de la bestia…cuando fui a buscarlo, me encontré con Aome…por lo que supuse que ella era la culpable de todo ese desastre…así que Yue y yo decidimos investigar de qué se trataba… pero los ataques no solo fueron aquí, recibimos un mensaje de unos amigos nuestros, que también luchan por el amor, la verdad y la justicia, y los derrotan a todos en el nombre de la luna…- al mismo tiempo que movía de una forma muy extraña sus manos y hacia un extraño baile
- eemmm…¡¿¿Kerveros??!…-dijo Yue
- Ejem ejem… ellas son conocidas como las Sailor Scouts…al parecer los seres contra los que luchan habían recobrado una fuerza extraordinaria…por lo que pensamos que los viajes que hacia Aome, eran la causa de todo este desajuste en el espacio y el tiempo.- dijo Kero para finalizar con aquella historia- el problema que ahora se nos atraviesa, es que si ellos no fueron los culpables de lo de la ardilla, y de los demás monstruos, entonces debe de existir un rival muy poderoso, a punto de atacar…
- Creo que después de todo sí tenían razón…-dijo Aome, en ese momento todos se levantaron muy sorprendidos y dispuestos a atacar si fuese necesario…-creo que sí fue mi culpa lo de la ardilla…pero no se alarmen, pues no fue mi intención…lo que sucedió es que cuando los ayude a llegar hasta aquel lugar, perdí el fragmento de la Perla…cuando llegue hasta el portal me di cuenta de que ya no estaba conmigo y regrese rápido a buscarlo, pero me encontré con aquella batalla… cuando vi que Li fue lanzado, saque una de mis flechas dispuesta a atacar, pero para mi sorpresa, Sakura fue capaz de purificarla. Pero hay algo extraño en todo esto, y es algo que no puedo entender…

Continuara.

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