Capitulo 10
- ¿Qué es?…-pregunto Li, quien ya se había sentado al igual que todos al
escuchar todo lo que tenía que decir Aome y sentirse más tranquilos.
- Cuando algún monstruo posee a la perla, esta se mantiene pura a pesar de todo,
pero mientras la tenía la ardilla, esta era de un color oscuro, y esto solo
sucede con seres extremadamente malignos…
- ¿Cuál es tú punto?…-pregunto Sakura…
- Mi punto es, que una ardilla como esa, suelen ser animales sumamente
pacíficos…
- En pocas palabras incapaces de contaminar la perla…-dijo Li.
- Así es…algo debió pasar para que la Perla se contaminara…
- Creo que esa es una pista para resolver el problema…será mejor que actuemos lo
más pronto posible…-dijo Yue
- Un momento…actuemos…eso me suena a manada…-dijo Inuyasha muy serio.
- A que te refieres con eso, acaso no nos vas a ayudar a salir de este problema…
-dijo Li
- Aome y yo tenemos nuestros propios problemas…y creo que no es conveniente
confiar en alguien que nos utilizo y trató de separarnos…
- Pero…-dijo Yue
- A que te refieres con eso…-dijo Aome…
- Olvidas que en el pasado también tenemos problemas… Miroku y Sango deben de
estárselas viendo negras para estar combatiendo ellos solos a todos esos
monstruos tan poderosos…
- Es que acaso no te das cuenta de lo que esto significa…
- Nooooo…solo tengo presente, que por tú “culpa”, nuestros amigos podrían estar
muertos para estos instantes…
- Debes ver…que si los monstruos se están volviendo más poderosos, no solo es en
tú época, también es en esta…eso significa que sea lo que sea lo que lo esta
provocando, tenemos que detenerlo…ya que esta afectando el tiempo y el espacio…
- Bien, si quieres quedarte aquí…me parece bien…pero yo me iré de aquí…-en ese
momento Inuyasha se levantó de su asiento y se dirigió a la puerta…- pero yo no
confiaría mucho en él. Ni siquiera nos dijo el motivo por el que no lo
recordamos… y no sabemos cuantas cosas haya borrado de nuestra memoria…así que
desde ahora estas sola en esto…
Antes de que Inuyasha pudiera cumplir su amenaza, todos percibieron la presencia de un ser sumamente poderoso…Li que estaba cargando a Sakura en sus piernas, la tiró, debido a que se levantó, y se dirigió hacia la ventana.
Inuyasha se dio cuenta de que aquella presencia era la misma que despedían los monstruos durante sus últimas peleas. Salió corriendo para poder ver de quién se trataba. Li y Kero hicieron lo mismo…se subieron al auto de Li guiándose solo con sus sentidos.
El primero en llegar fue Inuyasha y se llevo una terrible sorpresa, el lugar de donde provenía la presencia, era a través del pozo, que tanto conocía. Cuando llegaron Li y Kerveros, se dieron cuenta de que ahí no había nadie.
- Esto no puede ser…-se dijo así mismo Inuyasha, quien sabia que debía de hacer
algo lo más pronto posible, pues era probable que sus amigos estuvieran en
problemas, pero no podía regresar sin Aome…
- ¿Que significa esto?, no hay nadie…-dijo Li
- Esto es imposible…aquí no hay nadie, y sin embargo la presencia proviene de
aquí…-dijo Kerveros, al mismo tiempo que inspeccionaba el lugar sin encontrar
ninguna pista aparente…
Inuyasha les explico que perdían el tiempo en buscar a su enemigo en aquel
lugar, ya que se encontraba en otra época…
- Tratas de decirnos que ese pozo, es el umbral que conecta al presente y al
pasado…dijo Li, muy sorprendido…
En ese momento, Un auto a suma velocidad se derrapo, llegando hasta ahí. De él se bajaron Sakura, Aome, Tomoyo, con su cámara, Meilin y Yue, aunque muy mal herido.
- Pero…-dijo Aome – ¡no puede ser!…
Inuyasha no se espero a tener la autorización de Aome, y la tomó del brazo, y se la llevo al pasado. Todo sucedió tan rápido, que Aome ni nadie de los demás tuvo tiempo para decir algo.
Todos se quedaron boquiabiertos cuando vieron que desaparecían. No sabían que pensar ni que hacer.
Cuando Inuyasha y Aome llegaron al pasado se encontraron con lo que tanto temían, junto al portal, estaban sus amigos Miroku, Sango y Shippo, tirados en el suelo, casi a punto de morir. La presencia se había desvanecido, por lo que no pudieron hacer nada al respecto…
La imagen que se presentaba ante sus ojos era desoladora. Había sangre por todos lados, en el ambiente se podía distinguir el aroma del miedo y la desolación. Todo parecía indicar que la pelea que allí se había tenido había sido una de las más atroces.
Aome se apresuro a ayudar a sus amigos, pero estaban muy mal heridos. Todo parecía indicar que era cuestión de horas, para que sucediera lo inevitable…su muerte.
Inuyasha no se detuvo a tratar de ayudar a sus amigos, salio corriendo sin razón aparente, lo cual no era verdad, había rastreado algo.
- ¡¡¡No puede ser, todo esto es mi culpa!!!-se decía así misma una y otra vez su conciencia la estaba atormentando en esos momentos.
Estaba segura de que ya no se podía hacer nada al respecto. No lo podía creer…mientras Aome se reprochaba continuamente, detrás de ella se encontraba un personaje, Aome no pudo sentir su presencia, hasta que a su alrededor todo se torno oscuro, se había producido un eclipse de la nada. Cuando esto sucedió... Aome sintió como un rayo le cruzaba por la mente…aquella escena le era tan familiar, era como si eso ya lo hubiese vivido, así que algo dentro de ella le dijo que era indispensable que debía voltear, pero ya era demasiado tarde para eso, cuando se pudo dar cuenta, ya había sido lanzada por los aires y estrellada contra un árbol. Trató de levantarse pero no pudo, perdió el conocimiento…
Cuando Aome abrió los ojos, se encontraba en la cabaña de la anciana Kaede, sus heridas estaban vendadas. Su primera reacción fue tratar de hallar a sus amigos, se levantó precipitadamente, pero al instante fue detenida por una mano fuerte pero conocida, que le proporcionaba paz. Se trataba de Inuyasha, el cual había estado todo ese tiempo a su lado, para cuidarla.
- Parece ser que ya se te bajo la fiebre…-dijo Inuyasha al mismo tiempo que le
indicaba que volviera a la cama, y le colocaba una compresa fría sobre la
frente…-nos tenias preocupados…
- A que te refieres… que es lo que les sucedió a Miroku, Sango y Shippo, por
favor tienes que decírmelo…-gritaba sin cesar Aome, al mismo tiempo que se
retorcía dentro de la cama…- tengo que verlos…
- Tranquila… o te pondrás mal…todo esta bien…no te preocupes…pensamos que no te
recuperarías…- mientras Inuyasha decía estas palabras por su mente se avecinaban
una serie de pensamientos siniestros, que no dejaba ver a Aome, mediante la
expresión de su rostro, el cual denotaba una profunda felicidad y ternura…
- A que te refieres, si solo recibí un golpe en la cabeza…
- Acaso estas loca…casi pierdes la vida, el golpe que recibiste fue terrible…de
no ser por ti, en estos momentos estaría muerto…
Aome no entendía nada de lo que estaba pasando…lo único que la consolaba, era que al parecer sus amigos estaban con vida, y en perfectas condiciones…nada de eso le molestaba a Aome, incluso estaba feliz de ser ella la lesionada y no sus amigos, y todo habría continuado así, de no ser por que Inuyasha se aproximo a ella y la abrazo lo más fuerte que pudo sin lastimarla, y rompió en llanto.
Era la primera vez que Aome veía llorar a Inuyasha. Nunca se lo habría imaginado, ella no sabía qué hacer, ni siquiera sabía el motivo de aquellas lágrimas.
Cuando Inuyasha se tranquilizo un poco, levantó su rostro y miró fijamente a Aome durante unos instantes, y la besó. Tan solo fue un pequeño momento, pero para Aome fue como si hubiese sido una eternidad.
Nuevamente la abrazo y le susurro estas palabras al oído…
- Te amo…nunca más te dejaré ir…
- Per…per…pero…¿a que te refieres?…-dijo Aome, todo aquello la tenía atónita…no
sabía qué hacer, pero para su suerte, entró Shipo, quien de un salto, llegó
hasta su cama, y se unió al abrazo, se sentía tan feliz de ver a su amiga con
vida.
- ¡Shipo!…me da tanto gusto que estés bien…- al decir estas palabras Aome, lo
abrazo lo más fuerte que pudo.- pero dónde están Sango y Miroku…tengo que
verlos…
- A que te refieres…qué acaso no sabes…Inuyasha, aun no le has dicho…
- No…será mejor decírselo en otro momento, ahora está todavía muy delicada…
- A qué se refieren…qué es lo que no deben decirme…díganmelo, ahora mismo, o me
disgustaré mucho con ustedes…acaso les paso algo malo…
- Será mejor que lo vea ella con sus propios ojos…-dijo Inuyasha mientras tomaba
a Aome entre sus brazos y la llevaba hasta dónde se encuentra el árbol sagrado…
Lo que presencio Aome, la dejo sin aliento…se arrodillo y lloró como nunca antes lo había hecho…ante sus ojos, estaban las tumbas de sus dos mejores amigos…
Lo que sintió en ese momento no tiene palabras. No dejaba de reprocharse una y otra vez el no poder ayudarlos…
Inuyasha quedó conmovido por tal escena, y se sentó junto a ella, y la abrazó…así permanecieron un largo rato, hasta que Aome se decidió a preguntarle el motivo de la muerte de sus amigos.
- No lo entiendo…¿qué fue lo que paso?…por favor dime, necesito saberlo…
- ¿Acaso no recuerdas nada de lo que paso?…
- No, por favor…dime que paso…todo esto es mi culpa, ¿verdad?…si tan solo te
hubiera hecho caso cuando me dijiste que debíamos de volver…
- ¿A que te refieres?…no te entiendo…
- Todo es mi culpa…si tan solo no me hubiera encaprichado con Yukito…
- ¡¡¡De que demonios estas hablando!!!- grito Inuyasha
- ¿Es que acaso no lo recuerdas?…-pregunto Aome muy consternada…nada de lo que
estaba pasando tenía sentido para ella…era todo tan extraño…
Los árboles…el cielo, todo el panorama a su alrededor era diferente de cómo lo conocía, aunque seguía conservando su esencia. Era la primera vez que lo notaba, desde que había salido de la cama.
Ahora que estaba un poco más serena, se pudo percatar de que incluso Inuyasha era diferente…su rostro seguía conservando su frescura, pero en esta ocasión tenía una gran cicatriz en forma de cruz en la mejilla derecha, y tenía sujeto el cabello con una cinta…incluso Shipo era diferente, era más grande que de costumbre, y su voz era la de un niño mayor…cómo era esto posible…Aome no podía salir de su asombro.
Inuyasha llevó nuevamente a Aome a su cama, pues debía de descansar para recuperarse.
Los días pasaron, y Aome fue recuperándose poco a poco, durante todo ese tiempo no había tenido el valor de preguntarle a Inuyasha la razón de todo. Por alguna extraña razón, Aome sabía que todo eso estaba mal, las cosas no debían de ser así.
- ¿Qué fue lo que paso?…
- Será mejor que comas, aun estas muy débil…-la expresión del rostro de Inuyasha
era muy triste.
Aome había tenido la oportunidad de observarlo durante sus actividades diarias, y pudo observar que Inuyasha era una persona muy seria, y no dejaba ver sus sentimientos a nadie más, pero en los últimos días, cada vez que entraba en la habitación donde estaba Aome, su rostro cobraba un nuevo resplandor, pero ahora, con el solo hecho de pronunciar esas simples palabras, todo eso se desvaneció en tan solo un segundo.
- Dime ahora qué fue lo que pasó…o no respondo…
- Muy bien, te lo diré…pero tranquilízate
- De acuerdo, te escucho…
- Todo sucedió hace tanto tiempo…desde la muerte de Miroku y Sango ya hace cinco
años…
- ¡¡¡¡¡¡¡¡Queeé!!!!!!!!... cómo es eso posible, ¿cómo puede ser?…entonces llevo cinco años
dormida…
- Por supuesto que no…lo que a ti te sucedió no está relacionado directamente
con la muerte de Sango y Miroku…
- Pero…pero…entonces…por que no recuerdo nada…
- Eso es debido a la terrible batalla que tuvimos hace cinco años…
- ¿Cómo?…
- Lo que pasó fue tan rápido, ni siquiera tuvimos tiempo de hacer nada al
respecto…pensamos que después de reunir todos los fragmentos de la perla, las
cosas volverían a la normalidad, pero no fue así, lo único que logramos con eso,
fue empeorarlas…
- A que te refieres con “todos” lo fragmentos de la perla…si solamente tenemos
un solo fragmento…
- Te equivocas…pero en fin…un día en que el sol brillaba como nunca antes, algo
inesperado sucedió…el cielo se torno oscuro, los animales enloquecieron, y a lo
lejos, en las alturas, se veían una luces aproximarse a gran velocidad a la
tierra…
- Acaso era un eclipse…
- Así es…
- Y qué eran esas luces…
- Al principio pensamos que se trataban de unos meteoritos, pero después nos
dimos cuenta de que nos equivocábamos…el impacto fue tremendo, toda la tierra se
estremeció. Corrimos hasta donde estaban los meteoros, y ahí nos encontramos con
que no había nada, ningún indicio del impacto, de no ser por que conocíamos bien
el lugar nunca nos habríamos percatado de lo que pasaba. En lugar de un par de
rocas provenientes del espacio, nos encontramos con un gigantesco árbol de
cerezo en medio de un gran lago de agua cristalina…tal pareciera que aquel
paisaje estuviera ahí desde hacia ya mucho tiempo.
- Pero ¿¿¿que paso…por qué no recuerdo nada de esto…???...- dijo Aome
- Eso es por que Tú no estabas con nosotros…-contesto Inuyasha
- A que te refieres, acaso estaba en mi época…
- No…- contesto Inuyasha...
- ¿¿¿Entonces…???..-preguntó Aome, muy sorprendida...
- Tú ya habías muerto…
Continuara.
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